Francisco José De Caldas era un sabio colombiano, primer científico colombiano. Él nació en Popayán en el año 1741 y murió fusilado en Bogotá el 29 de octubre 1816. Caldas fundó el Seminario del Nuevo Reino de Granada entre los años de 1808 y 1809, el cual tenía un carácter puramente científico y en 1810, junto con otras personas ilustres, creó el Diario Político de Santá Fé, desde esas páginas defendió el movimiento independentista. Fué un escritor elegante. En julio de 1810 durante las revueltas que dieron origen a la liberación de Colombia, Caldas se vio forzado a dejar la investigación científica y comenzó a trabajar como ingeniero militar. Después de la independencia se une a los centralistas dirigidos por Antonio Nariño, posteriormente se convierte en federalista, porque ellos facilitaban la difusión de las ciencias y apoyaban a los aristócratas. Juan del Corral acoge a Caldas para que construya fuertes contra los ataques de los realistas. En octubre de 1814 inaugura el curso Militar del Cuerpo de Ingenieros de la República de Antioquia. Luego el Gobierno Central le ordena organizar una escuela militar y culminar el mapa de la Nueva Granada.
Caldas fue un devoto de la causa revolucionaria y permitía las reuniones de los patriotas en el observatorio por lo cual fue perseguido por Pablo Morillo hacia el sur, llegando nuevamente a su casa rural en Popayán, allí es capturado por el general Samano. Caldas pidió clemencia al presidente de Quito, Toribio Montes quien aceptó su pedido y ordena su liberación, pero Samano no acató la orden y al contrario trasladó a Caldas y a otros patriotas a Santa fe. Después de su muerte, su cadáver fue sepultado en la iglesia de la Veracruz, que es actualmente Panteón Nacional; después, sus despojos fueron trasladados a Popayán y depositados en la Iglesia de San José.
Caldas fue un devoto de la causa revolucionaria y permitía las reuniones de los patriotas en el observatorio por lo cual fue perseguido por Pablo Morillo hacia el sur, llegando nuevamente a su casa rural en Popayán, allí es capturado por el general Samano. Caldas pidió clemencia al presidente de Quito, Toribio Montes quien aceptó su pedido y ordena su liberación, pero Samano no acató la orden y al contrario trasladó a Caldas y a otros patriotas a Santa fe. Después de su muerte, su cadáver fue sepultado en la iglesia de la Veracruz, que es actualmente Panteón Nacional; después, sus despojos fueron trasladados a Popayán y depositados en la Iglesia de San José.

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